Con el paso del tiempo, con la edad, llega el momento en que uno ya no distingue entre aquello que ha pensado, escuchado o leído y lo hace suyo..., aunque sea por momentos.
Por eso, en este intento de reflejar sentimientos, entiendan que no hay pretensión de vulnerar ningún derecho, simplemente, es que mi memoria de pez es ya un hecho.
Pececito de Ciudad
martes, 3 de diciembre de 2013
Hablarte
Nunca dejé de hacerlo,
pero hasta ayer te hablaba con la boca pintada de silencio,
con la agonía que siente una mosca a finales del verano.
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