Con el paso del tiempo, con la edad, llega el momento en que uno ya no distingue entre aquello que ha pensado, escuchado o leído y lo hace suyo..., aunque sea por momentos. Por eso, en este intento de reflejar sentimientos, entiendan que no hay pretensión de vulnerar ningún derecho, simplemente, es que mi memoria de pez es ya un hecho.
Pececito de Ciudad
martes, 31 de diciembre de 2013
jueves, 26 de diciembre de 2013
Tus ojos
Nunca quise ser probador de espejos, no soy tan vanidoso, lo único que deseo es ver mi reflejo en tus ojos.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Agua de arroyo
Como el agua fresca del arroyo, que con las lluvias del otoño se despierta, así llegaste a mí para dar sentido a mis sentidos.
viernes, 20 de diciembre de 2013
Largo verano
Como el capitán de un barco
encerrado en una botella,
sin agua y sin viento,
en un mar intemporal;
convertido en especialista
en el arte de destrozarme,
sin dejar de sonreír.
Me descubrí luchando,
por las cosas que pasaban,
para no pensar en ti.
.
martes, 17 de diciembre de 2013
Ventana
Por hoy cierro la persiana de esa ventana donde se acumulaban el polvo y tu silencio..., mañana será mañana.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
martes, 3 de diciembre de 2013
Hablarte
Nunca dejé de hacerlo,
pero hasta ayer te hablaba con la boca pintada de silencio,
con la agonía que siente una mosca a finales del verano.
con la agonía que siente una mosca a finales del verano.
lunes, 2 de diciembre de 2013
Memorias pasadas
Desde aquel mensaje en la pizarra, se han sucedido las pintadas del "pececito de ciudad" en diferentes muros...
- Buenos días MUJER, como todos los días hoy también te necesito, te admiro y TE QUIERO.
- Toma nota.. "A veces no hay próxima vez, ni segundas oportunidades. A veces es..., AHORA o NUNCA"
- Hoy te invito a sonreír y pago yo.
- Cuando me refiero a ti, entre necesito y quiero no existe diferencia.
- Amar también es saber irse.
- Qué triste es utilizar hoy tu nombre en pasado.
- Hoy necesito..., quiero, beber de ese licor que últimamente no me das.
- Si no hay nada que decir... ¿es decir que ya no hay nada?
- Si me miras, como lo has hecho ahora, no puedes pretender que guarde silencio, ni que mantenga los pies a ras del suelo.
- Todos iban en otra dirección y eras tú quien le daba sentido a mi camino.
- Buenos días MUJER, como todos los días hoy también te necesito, te admiro y TE QUIERO.
- Toma nota.. "A veces no hay próxima vez, ni segundas oportunidades. A veces es..., AHORA o NUNCA"
- Hoy te invito a sonreír y pago yo.
- Cuando me refiero a ti, entre necesito y quiero no existe diferencia.
- Amar también es saber irse.
- Por momentos amo todo aquello que ya no es mío, a ti... por ejemplo.
- Qué triste es utilizar hoy tu nombre en pasado.
- Hoy necesito..., quiero, beber de ese licor que últimamente no me das.
- Si no hay nada que decir... ¿es decir que ya no hay nada?
- Si me miras, como lo has hecho ahora, no puedes pretender que guarde silencio, ni que mantenga los pies a ras del suelo.
- Todos iban en otra dirección y eras tú quien le daba sentido a mi camino.
domingo, 1 de diciembre de 2013
El comienzo
En altamar, la tempranera mañana era fría, brumosa y presagiaba problemas para realizar las actividades previstas al aire libre. Sólo, absorto y mirando al horizonte, no me percaté de que D aparecía por la escotilla, hasta que escuché "¡¡Buenos días!!"; la miré y, señalando al cielo, respondí "¿tú crees?"; ella poniendo su mano en mi hombro contestó "¡¡Sí!!, los buenos días los hacemos nosotros", y yo... sonreí.
Ya por la noche, la guardia de 04:00 a 08:00 estaba resultando bastante incómoda. La temperatura había bajado notablemente, lloviznaba y nos envolvía una humedad persistente que calaba profundamente hasta los huesos. Sin duda, era una noche de guardia desapacible en la que, a diferencia de otras, reconfortaba hacer la ronda bajo cubierta para absorber algo del calor de los durmientes. En una de esas rondas, ya casi al amanecer, me acerqué hasta la biblioteca y encendí la luz. Me fijé en la pizarra que los chicos de la redacción habían casi llenado con sus esquemas y notas, observé en ella un pequeño hueco, escribí y ... firmé.
Ya por la noche, la guardia de 04:00 a 08:00 estaba resultando bastante incómoda. La temperatura había bajado notablemente, lloviznaba y nos envolvía una humedad persistente que calaba profundamente hasta los huesos. Sin duda, era una noche de guardia desapacible en la que, a diferencia de otras, reconfortaba hacer la ronda bajo cubierta para absorber algo del calor de los durmientes. En una de esas rondas, ya casi al amanecer, me acerqué hasta la biblioteca y encendí la luz. Me fijé en la pizarra que los chicos de la redacción habían casi llenado con sus esquemas y notas, observé en ella un pequeño hueco, escribí y ... firmé.
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