Espero que tu amor me encuentre siempre vigilante, alerta, erguido, dispuesto a pelear, si es preciso, con la mar mientras muero por ti
el carmín de tus labios dibuje el placer en nuestra almohada.
Con el paso del tiempo, con la edad, llega el momento en que uno ya no distingue entre aquello que ha pensado, escuchado o leído y lo hace suyo..., aunque sea por momentos. Por eso, en este intento de reflejar sentimientos, entiendan que no hay pretensión de vulnerar ningún derecho, simplemente, es que mi memoria de pez es ya un hecho.