allí donde parece que me pierdo, pero donde la mayoría de las veces me encuentro cuando hablo contigo, en ese momento mágico del día en el que el sol, a su vez, decide ponerse a hablar con el horizonte.
Si te preguntas dónde estoy, te diré que aquí, como un árbol anclado a una tierra que arde bajo mis pies e intentando, cada día, alcanzar el frescor de la luna que te representa.
Si te preguntas quién soy, te diré que soy, simplemente, esa cumbre casi invisible, a veces inalcanzable, que apunta al cielo azul surgiendo de un mar de niebla.
Pero, sobre todo, soy quien nunca querrá aprenderse las letras de las palabras TE QUIERO, dichas por ti, para sorprenderme cada vez que las escuche.
Y así por la vida voy, estoy y soy.




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