Con el paso del tiempo, con la edad, llega el momento en que uno ya no distingue entre aquello que ha pensado, escuchado o leído y lo hace suyo..., aunque sea por momentos.
Por eso, en este intento de reflejar sentimientos, entiendan que no hay pretensión de vulnerar ningún derecho, simplemente, es que mi memoria de pez es ya un hecho.
Pececito de Ciudad
martes, 1 de julio de 2014
Vivir eternidades en un instante
A veces, para que dejen su huella en el tiempo, habría que ponerle cruces en la vida a esos instantes de miradas, sonrisas, risas, dedos furtivos, roces de labios y piel..., que se viven como eternidades.
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