Hoy, 14 de febrero, desperté pensando en ti y arrullandome en tu calor aunque no estabas; sentí como acariciabas mi piel en forma de gotas de agua y el recuerdo de tus labios endulzó mi desayuno; tu sonrisa iluminó el camino hacia el trabajo y te mandé señales de complicidad a lo largo de toda la mañana, para decirte que TE QUIERO..., como todos los días.

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